SHIVA
Ubicada al aire libre durante cinco meses en el jardín del Palacio Real de Portici de Nápoles, la pieza titulada “Shiva” (2022) se sitúa entre el Vesubio y el mar. Como un tapiz de materiales naturales muestra un dibujo en blanco y negro de una silueta de septaria, realizada con tierra del Vesubio mezclada con lava y con piedra de Carrarra. La pieza es una instalación time-specific, en el tiempo, que actúa creando una gran línea visual y temporal. El arte “time-specific” es, para Bourriaud, el arte de la era de la globalización, que prioriza el “cuándo” sobre el “dónde”.
La materialidad de la obra “Shiva” evoca la dualidad de todo lo existente en el universo, habla del tiempo como destructor y creador –del fuego del Vesubio frente al mar–, y de la escala de las edades geológicas. Los materiales –de Km 0 por su cercanía y bajo impacto ambiental– aluden al tiempo y al devenir, pues como defendió Giordano Bruno la sustancia es eterna y no genera nada, sino que se transforma. La obra apela a la conciencia ecológica, pues a una escala temporal sin precedentes, en la corteza terrestre se sedimenta una nueva esfera: la tecnosfera, unos sesenta millones de toneladas de tecnología humana que destruyen la biosfera.










